Los ABSOLUTOS, en arte también, son peligrosos.

En Historia del Arte los términos absolutos están poco menos que prohibidos. Los “siempre”, “todo”, “único”… deben ser usados con extrema precaución y para curarnos en salud, la prudencia nos recomienda cambiarlos por los “habitualmente”, ” a menudo”, “casi”… Esa fue una de mis primeras lecciones o consejos (cómo no, por parte de D. José Godoy).

Hoy os traigo un ejemplo práctico. Documentándome para la elaboración de un artículo sobre el genial Jan Vermeer, que espero compartir pronto con vosotros, me he encontrado con la siguiente frase referida a su obra La Lechera: “Además se ha acercado a su modelo, caso único, en aquella época, de representación de un modelo de humilde condición en la pintura” (Jean – Luc Chalumeau. Jan Vermeer. Ed. Polígrafa. 2001. Barcelona. Lámina 9). ¡Error!, y de los gordos, ¿a qué si?.

Querido señor Chalumeau: La Lechera está fechada entre 1658 y 1660. Ese “caso único” tendría algunas excepciones.

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Anciana bordando. Eberhard Keil. 1650
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Arquímedes. José de Ribera. 1630
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Niño Mendigo. Murillo. 1650
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La Vecchia. Giogiorne. 1506

 

 

 

 

 

 

 

 

 

…y seguro que a muchos se os ocurren más.

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Las Dos Torres (¡Dos!)

Decía Leon Baptista Alberti en su tratado De Re Aedificatoria, que la belleza se alcanzaba por una armonía entre todas las partes, de modo que nada pudiera ser añadido, separado o modificado más que para empeorar.

Desconozco quién se habrá entretenido en manipular esta foto, que circula por la red, de la barroca y marinera Catedral de Cádiz, ni cuál sería su propósito, En cualquier caso, la Catedral de Cádiz solo tiene dos torres, las dos que jalonan su fachada, y con eso…le basta.

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Las Hilanderas frente al espejo.

De nuevo la editorial h.f. ullmannn nos proporciona material para esta sección.

En este caso, el píe de foto es perfectamente correcto, pero a alguien en el proceso de edición se le ha pasado el pequeño detalle de poner una de las grandes joyas pictóricas de la humanidad en su posición correcta. La foto, como podéis comprobar, está “en espejo”.

VVAA., El Barroco, h.f. ullmann. 2007. Página 406